sábado, 28 de mayo de 2011

indignados y libreros

No tenemos límites interiores, solamente los que nosostros mismos nos fijamos



pienso luego insisto

pasa página en tu vida y pónte a leer

dormir a la sombra de los libros

mequierovivir (librería)


coge lo que quieras, deja lo que te sobre


jueves, 26 de mayo de 2011

tinta china



Anoche volví al despacho de mi padre.

Soñé que me pedía tinta para su pluma y yo vaciaba el cartucho de la mía para dársela.

Me desperté y volví a sentarme en la silla dura de madera y otra vez me colgaban los pies.

Abrí los cajones de la mesa, llenos de agendas de bolsillo, saqué la del año que nací y leí con letra apretujada en lápiz, lo mismo que en las otras, señalizaciones y puntos kilométricos. Abrí la caja de los tinteros, vi en el doble fondo las cartas a mi madre, pero no las leí, ya sabía lo que ponía.

Y la caja metálica de mantecadas Salinas, llena de lápices y compases incompletos.


Abrí la puerta del armario y chirrió como siempre y ahí seguían los folios y cuartillas y como frágiles alas de mariposa, el papel de calco.

Sólo son cosas. Pero son los recuerdos de mi padre, esos que mis hijas no tendrán. Ellas solo tendrán el recuerdo de la ausencia y el rencor.

martes, 17 de mayo de 2011

infinito

x tiende a infinito




-¿Qué número es el anterior a infinito?


-Infinito no es un número, es una abstracción, es algo que no acaba nunca, que no se puede alcanzar.

Mi hija no se debió quedar muy conforme con mi explicación y se lo preguntó al chico más listo de su clase, que le contestó que era un número muy muy grande.

Ahora mi hija anda diciendo a todo el mundo, que infinito es una abstracción.

miércoles, 11 de mayo de 2011

al pairo

marea baja


J. tuvo una época de contar muchos chismes, nos fastidiaba a todos con sus chismes, todavía no entiendo cómo se podía enterar de tantas cosas. Yo a veces no me entero ni de las mías.

Un día nos llamó para darnos malas noticias, había estado en el médico, le confirmaron que tenía lo mismo que Marta. Nos habló de tomarse unos días de vacaciones para descansar y pensar.

No nos lo podíamos creer:

- Pero J. lo que tiene Marta es el virus del papiloma y tú no tienes útero ¿no es esa una enfermedad de mujeres?

Nunca supimos lo que el médico le había dicho exactamente, pero cuando volvió de sus días de descanso, no se habló más del tema y si alguien preguntaba, la conversación se desviaba.

Curado del papiloma milagrosamente, le dio por comprarse ropa y accesorios, Jean Paul Gaultier, Paul Smith... se hizo con un fondo de armario que para mí lo quisiera, rápidamente me vestía yo de hombre.

Fue como un parto con complicaciones, pero por fin un día salió del armario y nos lo comunicó oficialmente.

Todos creímos quitarnos un peso de encima.

Pero entonces vino la siguiente fase, la de pasar a la acción. Probó en algunos de esos sitios de hombres, pero se sentía muy violentado, porque una mirada quería decir follar de inmediato y sin cruzar palabra y J. no es así.

Una vez cruzó la mirada con alguien que hablaba algo.

Era un tipo musculado y con camiseta de rejilla, duraron más de lo que todos pensábamos, pero no cuajó.

Lo de la camiseta de rejilla creo que me lo he imaginado, porque en realidad solo le vi una vez y era invierno.

Después llegó un amor más espiritual, era más parecido a él, al menos a la vista no desentonaban tanto, no sé si consumaron o no, pero se miraban tierno. El platónico se fue a vivir fuera.

Ahora sale poco. Debe de haberse quedado anclado buscando rumbo, rumiando sus contradicciones. Es católico convencido y practicante. Él no ha elegido su condición, pero me imagino que tiene que ser complicado capear tan distintos vientos.

lunes, 9 de mayo de 2011

mal au coeur

Fernando Vicente. Vanitas



Mi corazón se enfada.

Cuando me llenan de cables y le interrogan
el muy mentiroso se calla.

viernes, 6 de mayo de 2011

confesiones

Juan Luque

Un día escribí algo de amor, tendría como doce años. Ví  la máquina de escribir encima de la mesa, con un papel ya colocado y escribí, solo por oir el sonido de las teclas golpeando el rodillo ese negro.


Mi hermano pasó por alli, lo leyó y quería que confesara. Yo no tenía nada que confesar, porque lo mismo podía haber escrito una receta de cocina, pero él erre que erre.


Mi hermano había visto muchas películas y para sacarme información, un día me sacó al balcón y me ató a la silla, mejorando la técnica sobre la marcha, me colocó un vaso de agua delante, inalcanzable. A mí me daba la risa. Creo que no consiguió nada y un día terminó la tortura.


O se cansaría del juego y entonces me contrató para su circo. Éramos entre contorsionistas y acróbatas y actuábamos en pijama, mientras mi madre se creía que hacíamos la tarea. Él hacía además de presentador y llegamos a ser bastante famosos.

Hay algunos hombres que me recuerdan a mi hermano, así, como de pasada, son solo ramalazos.

Pero él es el único hombre que conozco, que tiene paciencia para enseñar a conducir. No grita, no insulta y no se echa las manos a la cabeza si carraspean las marchas. Yo sé cómo se cogen las curvas cerradas gracias a él.